Por gobiernos.com
El diputado de la Asamblea de Antioquia Camilo Calle, del Partido Alianza Verde, volvió a ser noticia tras enfrentarse públicamente con la Alcaldía de Medellín por las condiciones en las que se mantiene a los perros de vigilancia del Centro Administrativo Departamental (CAD). El episodio es apenas el más reciente capítulo de una trayectoria que Calle ha construido en torno a una bandera poco común entre los políticos colombianos: el bienestar animal.
El confronto con la Alcaldía de Medellín
A comienzos de agosto de 2026, Calle recorrió las instalaciones donde permanecen los caninos utilizados en labores de seguridad del CAD y denunció públicamente lo que consideró irregularidades: espacios reducidos, exposición prolongada al sol y presuntos incumplimientos de la normativa vigente sobre protección animal. En su pronunciamiento dirigido al alcalde, sostuvo que los perros de vigilancia «también merecen condiciones dignas» y cuestionó por qué se sigue recurriendo a animales para tareas de seguridad existiendo alternativas tecnológicas, insistiendo en que si van a seguir usándolos, se dignifique su trato.
El diputado respaldó su denuncia con un precedente propio: según explicó, una gestión similar suya frente a la Gobernación de Antioquia ya había derivado en la modificación de las instalaciones caninas de esa entidad para ajustarse a la resolución y la legislación vigente, y pidió a la Alcaldía de Medellín seguir el mismo camino.
Un animalismo con historial legislativo
El activismo de Calle por los animales no es un episodio aislado ni una postura reciente: es una de las banderas que lo identifican junto con el ambientalismo, los derechos humanos y la lucha anticorrupción, ejes que él mismo reivindica en sus redes y en su gestión pública desde que llegó a la Asamblea de Antioquia en 2020, corporación en la que fue reelegido en 2023 con más de 20.000 votos.
Durante su paso por la Asamblea, Calle ha hecho parte de los debates que impulsaron la política pública departamental de bienestar y protección animal de Antioquia, un marco normativo que reconoce a los animales como sujetos de derecho —no solo como sujetos de especial protección— y que ha servido de sombrilla a programas departamentales como la esterilización masiva de caninos y felinos, la sustitución de vehículos de tracción animal, la entrega de alimento a poblaciones vulnerables de animales y la creación de juntas defensoras de animales en decenas de municipios antioqueños.
Otros logros de su gestión
Más allá del animalismo, entre los logros que Calle destaca de su paso por la Asamblea de Antioquia están:
- La producción de varias ordenanzas de autoría propia en representación de su partido.
- La recuperación de proyectos inconclusos, como un colegio en Chigorodó y la Central Náutica de Necoclí, en su natal Urabá.
- Debates y cuestionamientos frecuentes en materia de corrupción, especialmente ligados a obras públicas sin terminar.
- Una renuncia voluntaria en 2024 a la vicepresidencia segunda de la mesa directiva de la Asamblea, para cederle el espacio a la oposición departamental, en medio de un debate sobre equilibrio de fuerzas políticas en la corporación.
Abogado especializado en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, oriundo de la subregión de Urabá, Calle ha sido descrito como uno de los pocos diputados «de opinión» en una Asamblea donde suele predominar la maquinaria política tradicional. En 2025 anunció su intención de dar el salto a la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas de 2026, buscando —en sus palabras— una voz regional más fuerte a nivel nacional.
Una bandera que sigue vigente
El más reciente cruce con la Alcaldía de Medellín confirma que, independientemente de la instancia en la que esté, Calle ha convertido la defensa animal en un sello personal de su ejercicio político, combinando la denuncia pública, la presión mediática y el trabajo normativo como herramientas para exigirles a las administraciones locales y departamentales un trato digno hacia los animales bajo su cuidado.