Opinión. Este análisis expresa el criterio editorial de gobiernos.com/. Cada cifra enlaza a su fuente; las conclusiones y propuestas son nuestras.
En 2018 Ecuador tenía 5,8 homicidios por cada 100.000 habitantes, una de las tasas más bajas de América Latina, según el Instituto Igarapé. Siete años después, en 2025, el país cerró con 9.216 homicidios intencionales y una tasa de 50,91, la más alta de su historia. En el ranking de 2025 del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, tres de las cinco ciudades más violentas del continente son ecuatorianas: Babahoyo, Machala y Quevedo. Seis de las diez primeras también lo son.
Un salto así no se explica con una sola causa ni con un solo gobierno. Por eso proponemos leerlo como lo haría un perito: la escena, el móvil, el cuartel, el detonante, los cómplices y la mano de obra. Cada pieza, por sí sola, no habría bastado. Juntas convirtieron a un país de paso en un centro logístico del narcotráfico mundial.
Respuesta rápida: Ecuador se volvió el puerto de salida preferido de la cocaína de Colombia y Perú justo cuando la producción y el consumo mundial batían récords. La dolarización facilitó el lavado, las cárceles se convirtieron en cuarteles de las bandas, la justicia fue infiltrada y la muerte o captura de cada jefe partió a las organizaciones en grupos más pequeños y más violentos.
Del país tranquilo al año récord
| Año | Homicidios por 100.000 hab. | Fuente |
|---|---|---|
| 2018 | 5,8 | Instituto Igarapé |
| 2021 | 13,7 | Policía, vía Expreso |
| 2022 | 25,5 | Policía, vía Expreso |
| 2023 | 47,25 | Ministerio del Interior, vía Primicias |
| 2024 | 38,80 | Ministerio del Interior, vía Primicias |
| 2025 | 50,91 (9.216 casos) | Ministerio del Interior, vía Primicias |
De enero a agosto de 2026 hubo 5.676 homicidios, un 6,4 % menos que en el mismo periodo de 2025. Es una mejora real, pero sigue siendo el segundo peor registro de la historia y, como veremos, esconde un desplazamiento de la violencia hacia otras ciudades.
1. La escena: un país bisagra en plena fiebre de la cocaína
Ecuador no produce cocaína a gran escala, pero está entre los dos mayores productores del mundo. Según la ONU, Colombia tenía en 2023 unas 253.000 hectáreas de coca y una producción potencial de 2.664 toneladas, cerca del 72 % del total mundial. La producción global llegó a 3.708 toneladas, un 34 % más que el año anterior. Perú es el segundo productor.
Del otro lado está la demanda. Los países de la Unión Europea incautaron 419 toneladas de cocaína en 2023, récord por séptimo año seguido. En 2024 España hizo la mayor incautación de su historia en un solo envío: unas 13 toneladas escondidas en cajas de banano que salieron del puerto de Guayaquil.
Nuestra lectura: Ecuador tenía todo lo que el negocio necesitaba en ese momento. Fronteras porosas con los dos productores, puertos con conexiones directas a Europa y Estados Unidos y exportaciones legales enormes, como el banano y el camarón, donde esconder la droga. Cuando la producción se duplicó, la ruta ecuatoriana pasó de ser una opción a ser la principal.
2. El móvil: un negocio que se cobra en dólares
La dolarización le dio estabilidad a la economía ecuatoriana, y también al crimen. Un cartel que cobra en dólares en Ecuador no tiene que cambiar moneda ni asumir riesgo cambiario. Expertos citados por Vistazo estiman que en el país se lavan al menos US$2.000 millones al año, de los cuales cerca de la mitad vendría del narcotráfico. Entre 2020 y 2022 hubo apenas una condena por lavado al año; Colombia y Perú dictan entre 30 y 40.
El analista Fernando Carrión calcula que las economías ilegales mueven unos US$5.000 millones al año, cerca del 4,5 % del PIB. Con ese dinero se compran armas, policías, funcionarios y jóvenes dispuestos a matar. Mientras el dinero siga entrando y saliendo sin consecuencias, cada banda desarticulada tendrá un reemplazo.
3. El cuartel general: cárceles controladas desde adentro
En 2018 se eliminó el Ministerio de Justicia y la gestión de las cárceles pasó al SNAI, un organismo con menos peso político y presupuesto. Las prisiones, sobrepobladas y sin control efectivo, se convirtieron en las sedes donde las bandas reclutaban, daban órdenes y cobraban extorsiones. En cuatro años hubo más de 20 masacres carcelarias y cerca de 600 presos asesinados.
El caso de José Adolfo Macías, alias Fito, lo resume. Cumplía una condena de 34 años y aun así dirigía a Los Choneros desde la cárcel Regional de Guayaquil, de donde escapó en enero de 2024. Su fuga desató la peor semana de terror del país y llevó al Gobierno a declarar el conflicto armado interno.
4. El detonante: cada jefe caído parte la banda en pedazos
Durante años, Los Choneros funcionaron como una sola organización con un liderazgo fuerte. En diciembre de 2020 fue asesinado su jefe, Jorge Luis Zambrano, alias Rasquiña. Sin él, las facciones internas se separaron. De ahí salieron o se fortalecieron grupos como Los Lobos, Los Tiguerones y Los Chone Killers, que empezaron a disputarse rutas, cárceles y barrios.
El patrón se repite. InSight Crime documenta que la captura de líderes y las operaciones militares debilitaron las cadenas de mando y que esa estructura descentralizada hace a Los Lobos más propensos a dividirse. Una de sus facciones disidentes, Los Lobos Sao Box, ataca con extrema brutalidad a sus antiguos aliados.
Es la paradoja de la decapitación: capturar jefes es necesario, pero si no se desmantela al mismo tiempo el dinero y la logística, una banda grande se convierte en cinco pequeñas que se matan entre ellas por la herencia.
5. Los cómplices: un Estado infiltrado
Ninguna banda crece así sin ayuda desde adentro. El caso Metástasis, construido con los chats del narcotraficante asesinado Leandro Norero, mostró una red de jueces, fiscales, policías y funcionarios penitenciarios a su servicio. Terminó con sentencias contra 20 personas, entre ellas el expresidente del Consejo de la Judicatura Wilman Terán.
La impunidad es la otra cara. En Manabí, solo el 6,99 % de los asesinatos de 2024 se había resuelto a mediados de ese año. En El Oro, la Policía investiga una posible infiltración criminal en gobiernos municipales. La violencia también alcanzó a la política: el candidato presidencial Fernando Villavicencio fue asesinado en agosto de 2023 y varios alcaldes, como los de Portovelo y Arenillas, fueron asesinados en 2024 y 2025.
6. La mano de obra: jóvenes sin alternativas
El perfil de las víctimas de 2025 dice mucho de quién pelea esta guerra. De los 9.216 asesinados, 8.353 eran hombres; 3.800 tenían entre 18 y 29 años y 537 eran adolescentes de 12 a 17. El 88 % murió por arma de fuego.
En ciudades como Babahoyo, la pobreza, el desempleo juvenil y la poca presencia del Estado facilitan que las bandas recluten adolescentes como sicarios o vigilantes, según el análisis de El Diario. Un joven que gana más en una semana vigilando una esquina que en un mes de trabajo formal es la materia prima más barata del crimen organizado.
Ciudad por ciudad: dónde y por qué
| Ciudad (ranking CCSPJP 2025) | Puesto en América | Homicidios por 100.000 hab. |
|---|---|---|
| Babahoyo | 2 | 166,02 |
| Machala | 3 | 116,65 |
| Quevedo | 4 | 109,01 |
| Manabí Centro (zona metropolitana) | 6 | 103,77 |
| Guayaquil | 7 | 91,10 |
| Esmeraldas | 9 | 90,56 |
| Santo Domingo | 43 | 29,99 |
Puestos calculados sobre las ciudades de América del ranking mundial. Mira la tabla completa en nuestro ranking de las ciudades más peligrosas de América.
Babahoyo y Quevedo: el corredor de Los Ríos
Los Ríos fue en 2025 la provincia más violenta del país, con 130,4 homicidios por 100.000 habitantes. Sus cantones agrícolas están en el camino entre el norte y los puertos de la costa: por las vías que unen Santo Domingo, Quevedo, Manta y Guayaquil se mueve, además de la carga legal, droga hacia los puertos. Las fincas y zonas rurales sirven para almacenar droga y armas. Los Choneros, Los Lobos y Los Tiguerones se disputan esas rutas, el microtráfico y las extorsiones, según El Diario.
Machala: puerto, oro y frontera
Machala reúne tres negocios: el puerto de Puerto Bolívar, la cercanía con la frontera peruana y la minería de oro de El Oro y Azuay, que las autoridades valoraban en hasta US$1.000 millones al año, según InSight Crime. Es hoy la ciudad donde más empeora la situación: de enero a agosto de 2026 pasó de 207 a 367 homicidios. La Policía atribuye la escalada a una alianza entre Los Choneros y Los Lobos Sao Box contra Los Lobos.
Manabí: 350 kilómetros de playa
Manta y Portoviejo concentraban el 68 % de los crímenes de Manabí en 2024. La provincia tiene unos 350 kilómetros de playas desde donde salen lanchas con cocaína hacia Centroamérica y Estados Unidos, y es la cuna de Los Choneros. Fito fue recapturado en junio de 2025 en un búnker en Montecristi, uno de los cantones donde más subieron los homicidios en 2026.
Guayaquil y Durán: la mejora que más pesa
El principal puerto del país sigue siendo el mayor punto de salida de contenedores contaminados. Pero es también donde más se nota la presión del Estado: de enero a agosto de 2026, los homicidios bajaron un 18 % en Guayaquil y un 41,8 % en Durán. Esa caída explica casi toda la mejora nacional.
Esmeraldas: la puerta norte
Esmeraldas limita con Colombia y tiene salida al Pacífico. Es la puerta de entrada de la droga y las armas que vienen del sur colombiano, en una de las provincias con más pobreza del país. Su tasa de 90,56 la deja novena en el continente.
La coartada: creer que la mano dura basta
En enero de 2024 el Gobierno de Daniel Noboa declaró el conflicto armado interno y sacó a los militares a las calles y a las cárceles. En 2024 la tasa bajó a 38,80. En 2025 volvió a subir hasta un récord de 50,91. En 2026 baja de nuevo, pero con una advertencia: 81 cantones registran más homicidios que en 2025.
Es el efecto globo: se aprieta en Guayaquil y la violencia sale por Machala, Montecristi o Lago Agrio. La extradición de Fito a Estados Unidos en julio de 2025 fue un hecho histórico, pero no desmontó el negocio que él administraba. En la consulta popular de noviembre de 2025, el 60,58 % de los votantes rechazó permitir bases militares extranjeras: los ecuatorianos quieren seguridad, pero no a cualquier precio.
Nuestra opinión: la presencia militar compró tiempo, y eso tiene valor. Pero el tiempo se pierde si no se usa para reconstruir lo que permitió el problema: control de puertos, cárceles, justicia y dinero.
Qué haría falta, según nuestro análisis
- Seguir el dinero. Fortalecer la Unidad de Análisis Financiero, aplicar la extinción de dominio y vigilar los sectores de riesgo, como el inmobiliario y la compra y venta de vehículos. Una condena por lavado al año es una invitación.
- Blindar los puertos. Escaneo de todos los contenedores de exportación de alto riesgo, trazabilidad de la carga y responsabilidad para las navieras, exportadoras y operadores portuarios donde se contamina la carga.
- Recuperar las cárceles. Separar a los cabecillas, cortar las comunicaciones, clasificar a los presos y dar al sistema penitenciario rango y presupuesto de ministerio.
- Proteger a jueces y fiscales. Tribunales especializados en crimen organizado con jueces protegidos, rotación y control patrimonial.
- Inteligencia antes que patrullaje. Investigaciones que desmonten a la vez jefes, finanzas y logística, para evitar que cada captura multiplique las bandas.
- Competir por los jóvenes. Empleo, escuela y deporte en los cantones donde las bandas reclutan, empezando por Los Ríos, El Oro y Manabí.
- Responsabilidad compartida. La cocaína se produce en Colombia y Perú y se consume en Europa y Norteamérica. La cooperación con esos países debe incluir inteligencia, control de puertos de destino y financiamiento, no solo discursos.
Ecuador no se volvió violento porque sí ni de un día para otro. Lo volvieron violento un mercado mundial en auge, un Estado que se debilitó en los lugares equivocados y unas bandas que encontraron cómplices adentro. La buena noticia es que lo que se descompuso por decisiones también se puede reconstruir con decisiones.
El 29 de noviembre de 2026 los ecuatorianos eligen alcaldes y prefectos, los gobiernos locales donde el crimen intenta infiltrarse. Sigue la cuenta regresiva en nuestra página de las elecciones seccionales de Ecuador 2026 y los datos del país en Ecuador.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la ciudad más violenta de Ecuador?
Babahoyo, en la provincia de Los Ríos, con 166,02 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2025. Es la segunda ciudad más violenta del mundo en el ranking del CCSPJP, solo detrás de Puerto Príncipe, en Haití.
¿Por qué Ecuador es tan violento si no produce cocaína?
Porque está entre Colombia y Perú, los mayores productores, y tiene puertos con salida directa a Europa y Estados Unidos. Las bandas se disputan las rutas, los puertos y el lavado del dinero, que en Ecuador se hace en dólares.
¿Bajaron los homicidios en Ecuador en 2026?
Sí, un poco. De enero a agosto hubo 5.676 homicidios, un 6,4 % menos que en el mismo periodo de 2025. La baja se concentra en Guayaquil y Durán; en 81 cantones, como Machala, aumentaron.
¿Qué bandas operan en Ecuador?
Las principales son Los Lobos y Los Choneros, junto con grupos como Los Tiguerones, Los Chone Killers y facciones disidentes como Los Lobos Sao Box. Según investigaciones periodísticas y policiales, mantienen alianzas con carteles mexicanos y mafias europeas.



